Grandes pequeños logros

Hace un mes no escribia algo por aquí. Tuve varias actividades de las cuales pronto escribiré. Y como sucede cuando tienes pequeños, todos los días pasan cosas y los niños crecen a toda velocidad y por esto, siempre hay historias que contar. Mi historia de hoy tiene mucho que ver con la paciencia de la que he hablado tantos y también con el esfuerzo y la dedicación. En realidad son dos historias, una de cada uno de mis hijos…

Empecemos con el primero, Emilio…

Emilio entró a clase de natación cuando tenía un año y un poquito… Me acuerdo que me metía con el cada 8 días en la piscina, ya estaba embarazada de su hermanito, y pueden imaginarse lo jarto que es vestido de baño y todas las actividades que esto conlleva, pero bueno, lo hacía con mucho amor porque pienso que la natación más que un deporte, en los niños es una actividad necesaria de supervivencia. Cuando llevaba a Emilio a natación, veía unos niños muuuy grandes que nadaban muy bien, se pasaban la piscina de un lado a otro por el lado corto y hasta algunos por el lado largo, y pensaba: cuando será que mi niño va a estar así…… Y como todo lo que tiene un proceso, poco a poco, muy lentamente, Emilio aprendió a meter la cabeza, a aguantar la respiración, a hacer patada, a nadar apoyándose en otros objetos, luego pudo hacer clase solito, todo esto con mucha constancia, sacrificio, y paciencia. Hace un par de semanas, Emilio pudo pasarse la piscina, no sólamente por el lado corto, sino también por el largo, sin ayuda, solito, y luego de recordar las primeras clases, en las que me metía con el a la piscina, en las que le echaba agüita en la cara con una jarrita para que aguantara un par de segundos la respiración, me di cuenta que mi niño es como los niños grandes que veía hace 3 años, y aunque todavía le falta mucho, su esfuerzo, práctica, valor (muchas veces tuvo miedo) y nuestro sacrificio y paciencia logró este gran progreso. Me siento muy orgullosa!

La segunta historia es algo hermoso, que tiene que ver con mi hijo pequeño, que como ya había mencionado ha tenido algunas dificultades con su lenguaje (aqui se cuenta mejor esa historia). Siguiendo el consejo de algunas expertas he sacado más tiempo para el solito, para jugar, para mostrarle como se dicen mejor las palabras que le cuestan dificultad. Hace un par de semanas, me senté con el a hacer algunos ejercicios (a manera de juego) y logré que aprendiera a pronunciar un fonema que le causaba mucha dificultad: KA, KO, KE… Nunca me había sentido tan feliz por una cosa tan simple en la vida, nunca me había sonado tan linda la palabra casa, cama, queso, coco…. juro que esa noche casi no me duermo de la emoción… Y aunque apenas lo está incorporando a su lenguaje, es un gran logro que haya podido pronunciarlo bien.

Les digo a mis hijos que para uno lograr algo que le parece dificil requiere mucho esfuerzo. Algunas veces tarda unos días, semanas o puede ser un proceso de varios años. Pero el entusiasmo, la paciencia y la perseverancia, se unen y nos ayudan a que el resultado se logre y a que la satisfacción sea la mejor recompensa!

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