Saltar en charquitos

Ser niño es maravilloso. Y lo más maravilloso es el descubrimiento diario de tantas cosas que para un adulto serían aburridas, poco interesantes o impensables. Esta tarde fui a recoger a mi hijo al colegio y lo encontré muy entretenido jugando en el parque. Estaba tan concentrado en un charquito que había que no se dio cuenta que yo había llegado. Quise ver que era lo que estaba haciendo y decidí hacerle un video. El video es hermoso porque mi pequeño con una concentración absoluta busca como acercarse al charco, con los movimientos cuidadosamente calculados, disfrutando de esa sensación que combinaba la diversión, la curiosidad y esa línea entre lo que se puede hacer y lo que no.

Observar esa escena que para mí fue hermosa, me puso a pensar en lo que los adultos dejamos de un lado, la capacidad de asombro, de disfrutar lo simple, de ensuciarnos sin preocupación. Me doy cuenta que mis hijos son maestros que me recuerdan que no puedo perder eso, que hay que mirar los pájaros, que no me puede importar si me mojo, si me despeino o si algo se ensucia. La vida es para disfrutarla, para mojarse y para saltar en los charcos!

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