Aprender a patinar a los 35

Todo empezó cuando llevé a mis hijos a clase de patinaje en vacaciones. Me sentaba en la gradería a esperarlos, pero veía a muchas personas (niños, jóvenes y adultos) en la pista patinando. Me parecía tan delicioso y me di cuenta que también había clases para adultos.
Cuando yo estaba chiquita, estuve en clases de patinaje e hice muchos niveles, hasta que un día tuve una caída muy fuerte y me tuvieron que coser en la rodilla, desde eso no volví a patinar.
Con las clases de mis hijos me volvieron las ganas de patinar y la coordinadora del Club de Patinaje de Envigado me recomendó hacer un par de clases personalizadas para coger un poco de seguridad. Y así fue. Seguir leyendo