El arte de esperar

Dicen que uno no valora a la mamá hasta que tiene hijos y realmente es muy cierto y una de las cosas más dificiles que he sentido en mi maternidad es la gran cantidad de tiempo que damos a nuestros hijos, una cosa que si se pagara no habría con qué.  Al comienzo se vuelve hasta pesado, sobre todo cuando estábamos acostumbradas a tener el tiempo para nosotros y a ser productivas. Ahora todo se maneja a otro ritmo.

mujeres-papas-mamas-esperando-hijos-actividades-deportivas-blog-maternidad-la-gallina-y-los-pollitos-medellinLas mamás desarrollamos la paciencia cada día y una de las principales prácticas para esto es la de esperar.  Escribo este post mientras espero a mi hijo en una práctica deportiva que dura hora y media, pero para que el pueda hacer su clase yo invierto aproximadamente 4 horas de mi tiempo, esto 2 veces por semana. Se que lo que yo invierto puede ser poco comparado con otras mamás que tienen más hijos o más compromisos y con todo el amor del mundo regalan su tiempo para que sus hijos puedan practicar sus actividades. Verlos hacerlo nos hace felices.

Veo muchas mamás y papás todo el tiempo en graderías viendo clases, partidos, competencias, haciendo barra o haciendo fuerza, aguantando frío o calor, incomodidad, cansados, todo eso y mucho más. Ahí vuelvo y compruebo que uno no valora a los papás hasta que lo vive, porque ser mamá y papá es dar,  con el amor más grande y sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción produnda de verlos caminar hacia sus sueños.

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¿Cómo desarrollar la autonomía en los niños?

Uno de los papeles importantes que tenemos las mamás en la vida de los hijos es enseñar y acompañarlos hasta el momento en que ellos puedan desenvolverse solos en la vida. Hace un tiempo leí o escuche en una conferencia (realmente no recuerdo de donde salió) Autonomiaque uno debe hacer por los hijos sólamente lo que ellos con sus capacidades físicas y mentales no sean capaces de hacer. Cuando un niño sabe o tiene las capacidades y el potencial de hacer algo por el mismo, debemos dejar que lo haga.
Algunas veces olvido esto y veo que muchas mamás lo hacemos cuando queremos resolver rápidamente algo, cuando queremos permanecer en la zona de confort o cuando nos comportamos de manera sobre protectora. No nos damos cuenta que resolviendo los problemas o interviniendo en las situaciones de los hijos les estamos haciendo daño. Primero porque no los estamos dejando aprender. Segundo, porque les estamos dando el mensaje inconciente de que no son capaces, ya que la mamá les tiene que hacer esa labor.
Cuando dejamos que los hijos hagan solos sus cosas al principio es duro. Ellos se van a quejar, van a decir no soy capaz, lo hago mal, mira como me quedó. Para que no sea tan duro podemos acompañarlos en ese proceso pero sin tomar las riendas, solo que sea un apoyo. Por ejemplo: Un niño de 3 años ya debe estar practicando como vestirse solo y a los 4 ya debería vestirse solo del todo. Al inicio podemos decirle:  ‘Yo te pongo una prenda y tu las otras, o yo te meto la camiseta por la cabeza y tu solito te pones el resto…’ Seguir leyendo