¿Cómo incentivamos (o desincentivamos) el deporte en los niños?

Los papás y las mamás siempre queremos que los hijos sean sanos y deportistas, tratamos de proporcionar que ellos practiquen deportes pero muchas veces nos equivocamos. ¿Cómo incentivamos o desincentivamos el deporte en los niños?

incentivar-el-deporte-en-los-hijosHace algún tiempo estuve en una conferencia en el colegio de mis hijos en la que hablaban a cerca de la práctica deportiva en los niños. Nos mostraron un video de TED llamado “Changing the game in youth sports”, esta charla la da John O’Sullivan, una pesona involucrada en deportes durante toda su vida como atleta y coach y nos menciona alguna cifras importantes, como por ejemplo, que en Estados Unidos cada año 40 millones de niños practican deportes y de todos esos niños, el 70% se retira de practicar alrededor de los 13 años. Antes de terminar el bachillerato 3 de cada 4 niños ya se han retirado. El video nos hace reflexionar a cerca del tema y de la manera como abordamos los deportes, ya que gran parte de la culpa de este retiro es nuestra. Sí, de los padres. ¿Porqué los niños abandonan algo tan importante y positivo en sus vidas? Seguir leyendo

El arte de esperar

Dicen que uno no valora a la mamá hasta que tiene hijos y realmente es muy cierto y una de las cosas más dificiles que he sentido en mi maternidad es la gran cantidad de tiempo que damos a nuestros hijos, una cosa que si se pagara no habría con qué.  Al comienzo se vuelve hasta pesado, sobre todo cuando estábamos acostumbradas a tener el tiempo para nosotros y a ser productivas. Ahora todo se maneja a otro ritmo.

mujeres-papas-mamas-esperando-hijos-actividades-deportivas-blog-maternidad-la-gallina-y-los-pollitos-medellinLas mamás desarrollamos la paciencia cada día y una de las principales prácticas para esto es la de esperar.  Escribo este post mientras espero a mi hijo en una práctica deportiva que dura hora y media, pero para que el pueda hacer su clase yo invierto aproximadamente 4 horas de mi tiempo, esto 2 veces por semana. Se que lo que yo invierto puede ser poco comparado con otras mamás que tienen más hijos o más compromisos y con todo el amor del mundo regalan su tiempo para que sus hijos puedan practicar sus actividades. Verlos hacerlo nos hace felices.

Veo muchas mamás y papás todo el tiempo en graderías viendo clases, partidos, competencias, haciendo barra o haciendo fuerza, aguantando frío o calor, incomodidad, cansados, todo eso y mucho más. Ahí vuelvo y compruebo que uno no valora a los papás hasta que lo vive, porque ser mamá y papá es dar,  con el amor más grande y sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción produnda de verlos caminar hacia sus sueños.

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Ser o no ser “motrizmente reprimida”

Cuando yo era chiquita y estaba en el colegio, no me gustaba hacer educación física. Me parecía horrible darle vueltas al coliseo corriendo sin sentido, me aterraba la idea de sudar y llegar pegotuda a la clase siguiente, el salón caliente y todas las niñas sudando y calientes (gas!). Creo que fui, o fuimos (porque tenía combo) un dolor de cabeza para la profesora de deportes que terminó por ponernos a jugar ajedrez ante la rebeldía evidente del grupo de niñas que no queríamos correr y sudar (todavía me la encuentro y me da hasta pena saludarla). Seguir leyendo

Aprender a patinar a los 35

Todo empezó cuando llevé a mis hijos a clase de patinaje en vacaciones. Me sentaba en la gradería a esperarlos, pero veía a muchas personas (niños, jóvenes y adultos) en la pista patinando. Me parecía tan delicioso y me di cuenta que también había clases para adultos.
Cuando yo estaba chiquita, estuve en clases de patinaje e hice muchos niveles, hasta que un día tuve una caída muy fuerte y me tuvieron que coser en la rodilla, desde eso no volví a patinar.
Con las clases de mis hijos me volvieron las ganas de patinar y la coordinadora del Club de Patinaje de Envigado me recomendó hacer un par de clases personalizadas para coger un poco de seguridad. Y así fue. Seguir leyendo

La importancia del movimiento

Recuerdo cuando mi hijo mayor empezó a dar sus primeros pasos. La primera vez que se lanzó a pasar de un lado a otro, se cayó contra la punta de la mesa de noche de mi cuarto y se dio un golpe en la frente. Era un niño un poco torpe (cualidad que heredó de la mamá) y vivía lleno de golpes, corría y se daba contra las paredes, se caía mucho. Siempre ha sido un niño muy arriesgado y valeroso y no le ha dado nunca miedo montarse en muros, tirarse de sitios altos, o intentar maniobras que van más allá de su capacidad. Eso tiene su lado bueno, pero yo vivía preocupada porque el pequeño no controlaba su cuerpo en relación con el espacio.
Me habían hablado de Niños en Movimiento desde que estaba en embarazo, porque su fundadora, Juanita Quintana tiene un gran conocimiento en el tema de Kinesiología (que es el estudio científico del movimiento humano según wikipedia) y los niños que estaban allá al parecer se divertían mucho… Seguir leyendo