El arte de esperar

Dicen que uno no valora a la mamá hasta que tiene hijos y realmente es muy cierto y una de las cosas más dificiles que he sentido en mi maternidad es la gran cantidad de tiempo que damos a nuestros hijos, una cosa que si se pagara no habría con qué.  Al comienzo se vuelve hasta pesado, sobre todo cuando estábamos acostumbradas a tener el tiempo para nosotros y a ser productivas. Ahora todo se maneja a otro ritmo.

mujeres-papas-mamas-esperando-hijos-actividades-deportivas-blog-maternidad-la-gallina-y-los-pollitos-medellinLas mamás desarrollamos la paciencia cada día y una de las principales prácticas para esto es la de esperar.  Escribo este post mientras espero a mi hijo en una práctica deportiva que dura hora y media, pero para que el pueda hacer su clase yo invierto aproximadamente 4 horas de mi tiempo, esto 2 veces por semana. Se que lo que yo invierto puede ser poco comparado con otras mamás que tienen más hijos o más compromisos y con todo el amor del mundo regalan su tiempo para que sus hijos puedan practicar sus actividades. Verlos hacerlo nos hace felices.

Veo muchas mamás y papás todo el tiempo en graderías viendo clases, partidos, competencias, haciendo barra o haciendo fuerza, aguantando frío o calor, incomodidad, cansados, todo eso y mucho más. Ahí vuelvo y compruebo que uno no valora a los papás hasta que lo vive, porque ser mamá y papá es dar,  con el amor más grande y sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción produnda de verlos caminar hacia sus sueños.

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Actividades mientras esperas

Salir a la calle con niños a veces puede ser incómodo cuando algunas veces se debe esperar un rato a que algo suceda. Por ejemplo en un restaurante mientras traen la comida, en el tráfico, haciendo filas para entrar a sitios, en un aeropuerto, etc. Mis hijos son muy inquietos y en estos casos más. Empiezan a portarse mal, uno se ofusca y los regaña y se vuelve un círculo de necedad y regaño muy maluco de manejar, además incómodo con la gente alrededor. A veces son situaciones en las que es necesario esperar y en calma, por ejempo en un avión, o como lo que me sucedió el día que mi hijo se cayó y hubo que hacerle una cirugía para coserlo. Había que esperar 6 horas para que su estómago estuviera vacío y pudieran ponerle anestesia general. Estabamos en un hospital y el tenía que quedarse quieto durante todo ese tiempo, algo que uno pensaría que es imposible con un niño de 6 años al que poco le gusta quedarse quieto. Seguir leyendo