“Con qué mamá te tocó?”

Se acerca la entrada al colegio y empieza la ansiedad para saber en que salón quedaron nuestros hijos. Todas las mamás empezamos a averiguar por las profes, cual es querida, cual es brava, cual es más exigente, cual es seria, etc y se vuelve casi monotemático, este tema con frases como “ya averigüé cuales son las bravas, esta estuvo con mi sobrina y es muy querida, tal otra es adorada, conoces a tal…?” y se empieza a generar cierta ansiedad que inunda a las mamás (a unas más que a otras, yo soy de esas unas) para saber con quien estará cada hijo durante t o d o el año escolar.  En el momento en que se publica en que grupo quedaron los niños, los chats de mamás empiezan a pitar como locos diciendo con quien quedó cada niño y las mamás parecemos locas desesperadas (literal) por meternos a averiguar en que salón quedó. Al parecer en este momento el tema de la profesora pasa a un segundo plano y lo primero es saber con que amigos quedó. Nos da duro cuando los niños quedan con pocos o ningún amigo y nos alegramos cuando quedan con sus amigos. Pero dentro de todo, lo mejor es quedar con mamás queridas, así los niños no sean amigos. Y sí, es que un año escolar es muy largo y vamos a vivir muchas experiencias, paseos, actividades, eventos, y uno siempre quisiera tener una mamá amiga, una que sea del mismo estilo, con quien pueda sentarse a conversar, con quien uno se sienta tranquila y acompañada. Entonces después de la profe y los amigos, terminamos es fijándonos con qué mamás quedamos en el salón, llamamos a otra y le decimos: “nos tocó juntas!!” como si fueramos nosotros las que vamos a estudiar, y termina sin importarnos si los niños van a ser amigos o conseguirán unos nuevos, porque lo importante es que nosotros QUEDAMOS JUNTAS 🙂 …. Y yo estoy feliz, porque este año me tocó con varias de las que me gustan!!!!

 

Porqué las mamás no respondemos el teléfono?

El día que nació mi primer hijo comenzó. Muchas personas me llamaron a felicitarme, a expresarme su cariño por el nacimiento de Emilio, pero yo, no pude contestar el teléfono. Un bebe recién nacido ocupa tanto tiempo y tanta atención de la mamá, que muchas veces hasta olvidamos que tenemos teléfono. Con mi segundo hijo fue más fácil. Llamaban al papá, me ponían mensajes o simplemente me mandaban su amor y energía. Después de la primera semana les escribí a mis mejores amigas un mensaje que decía: “Gracias por no llamar, sé que estan ahí si las necesito, pero les agradezco con todo mi corazón que no me llamen”. Podría parecer un poco grosero, tal vez lo es, pero las mamás a veces no podemos contestar. A medida que pasan los años y mis hijos van creciendo, tengo algunos momentos en los que puedo contestar, pero algunos otros no. Ayer fue uno de esos días. Los niños claman por tu atención, hay que hacer tareas, sacar la ropa de la clase de karate, que uno se coma la fruta, que el otro se ponga los zapatos, definir que es la comida, que no hay pan para el sanduche de mañana, los niños pelean, y el teléfono suena…. y yo no puedo responder. Mis hijos han desarrollado la habilidad, que creo que es más bien de gusto, mas que coincidencia, de ponerse a pelear o a preguntarme cosas siempre que cojo el teléfono. Hay momentos en que tu cerebro tiene tantas tantas tantas cosas por resolver al mismo tiempo, que contestar una llamada no es precisamente lo más importante. Yo se que quien llama es porque quiere hablar contigo, quiere saludarte o necesita algo, pero es como si hace unos años uno llamara a una casa y el teléfono sonara ocupado. No contestar equivale a eso.

Así como me ha pasado, también he entendido que a veces llamo a amigas que tienen hijos y que no pueden contestar. Si te distraes en un sitio público con los niños, o si estás en el carro, es muy dificil hablar con tantas cosas que requieren de atención absoluta. El que me necesite urgente, que me escriba un mensaje de texto, el que quiera conversar tranquilamente después de las 8 es el momento. Los niños absorben toda mi atención, y a veces me siento como la señora de la foto:

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