Todo por una sonrisa

Las mamás hacemos muchas cosas por nuestros hijos. Muchas de esas cosas implican dejar a un lado el tiempo de uno, el momento de descanso y hasta algunas responsabilidades. Todo lo hacemos muchas veces sin esperar nada a cambio, porque una carita o una sonrisa puede recompensar todo lo que se invierte y dejarte recargada.

Mi hijo Pedro cumple años en vacaciones. Nunca le ha tocado celebrar el día de su cumpleaños en su colegio y nunca le tocará. Para un niño cumplir años en el colegio puede ser algo así como lo más maravilloso, pues ese día es el rey, todos lo felicitan y además en el caso del colegio de mis hijos, la mamá sube en la media-mañana con una torta y le cantan el cumpleaños todos los compañeros del salón. Eso nunca le había pasado a Pedro. Seguir leyendo

Cumpleaños Pedro 4 años – Fiesta de Tortugas Ninja

Pedro cumplió 4 años un par de semanas antes de entrar al colegio. Quería una piñata de Tortugas Ninja. Se la hicimos en el salón social de los abuelos, un sitio muy cómodo y con un parque muy rico para jugar. Invitó a sus amigos de la guardería y a los primos. Pasó feliz. Aquí algunas fotos

La dejada de la pupa…

Mi pequeño Pedro vivía apegado a su chupo, y lo pedía todo el día para su tranquilidad. Vivía muy preocupada pensando en cómo iba a quitarselo sin que fuera un “trauma” para el… De tanto pensar me llegó una ayudita externa que nos hizo tomar la decisión a las malas. Comparto esta experiencia porque sobre todo me enseño que los papás somos muchas veces los que generamos obstáculos en los niños y tal vez no es tan horrible como pensamos que iba a ser….

Bueno, entonces la historia se resume en que Pedro no podía vivir sin su “pupa”. Un día fuimos a la visita con nuesta odontopediatra y nos informó que al niño se le estaba torciendo la mandíbula por su pequeño consolador, además no había “estrenado” los colmillos y por todo esto debíamos sacar la pupa de su vida… Sonó como un balde de agua helada, y no quise ni contar mucho porque toda la familia iba a ‘sufrir’ por el pobre Pedro. Y esa noche antes de dormir, el pobre lloró por mas o menos media hora llamando “mi pupa”, pero le hablé claro y le dije que no podía tener pupa porque se le estaban dañando los dientes. Siento que ese llanto fue más bien mirando si lograba conmovernos, lo cual no tuvo ningún resultado (la verdad con el corazón partido pero firmes en la decisión). Cuando se dio cuenta que no ibamos a cambiar de parecer, dejó de llorar y se durmió.  Durmió perfectamente toda la noche, para mi sorpresa y al otro día no preguntó por ella. Se despertó sonriente y feliz, con una extraña alegría (fue diferente a siempre), siento que la satisfacción por algo logrado que ni el esperaba poder. Estuvo feliz y le dimos regalos por ser un niño grande y no tener chupo.

Después de esa primera noche ha preguntado por ella un par de veces, ya llevamos 3 semanas sin ni siquiera verla  y Pedro está feliz, pues es un niño grande y no tiene pupa, tetero ni pañal.