Tatu

Tatu nació hace más de 60 años pero este nombre le llegó hace solo 6. Fue el mayor de 6 hijos y hace 38 años se casó con mi mamá. Tatu tuvo una niña (yo) y luego cuando mi mamá quedo embarazada de su segundo hijo, el quiso otra niña. Ha sido trabajador y contemplador. Tranquilo y callado. Rodeado de tres mujeres aprendió a vivir en un mundo de muñecas y vestidos y más de una vez llegó sin darse cuenta con hebillas o moños a su trabajo, porque dejaba que le hiciéramos de todo. Sus más grandes aspiraciones han sido pequeñas en dinero pero inmensas para el corazón y de el hemos aprendido a valorar lo simple. No hay nada mejor para el que un viaje en carretera con toda su familia, o estar sentados frente al mar. Le encanta el paisaje y disfruta de estos instantes simples pero llenos de amor. Tiene un inmenso espíritu de servicio y no le da pereza nada cuando se trata de servir a otros. Siempre ha sido paciente y los niños de la familia siempre lo han amado, pues los acompaña con tranquilidad, les da gusto y tiene algo en su ser que hace que se sientan tranquilos y seguros con el. En todas las generaciones ha habido un niño que se derretía por el (y de igual manera fue correspondido).

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El gallo de la gallina

Aprovechando el día del padre hoy quiero escribir sobre mi esposo. Con el llevo 17 años de mi vida y hemos creado un proyecto de vida juntos, lleno de sueños y con mucho amor. Recuerdo cuando nos acabábamos de casar y cuando pensaba en como serían mis hijos y pedía a Dios, quiero que mi hijo se parezca al papá. Y no sólamente en lo físico, porque siempre me ha parecido divino, sino también en su forma de ser.
Para mi, el regalo más importante que me ha dado mi esposo, además de mis hijos, que son todo para mi, es permitirme asumir mi maternidad de la manera en que me la soñaba. Seguir leyendo