¿De quién es la tarea?

Cuando tenemos hijos en edad escolar, comienza el reto de las tareas. Cuando empiezan a llegar las tareas, uno se emociona y quiere que los hijos las hagan muy bonitas, sin arrugas, sin borrones, lo más perfectas posible. Sobre todo cuando la mamá tiene una personalidad como la mía, que ha sido pulida y perfeccionista, quisiera que las tareas de los hijos fueran “dignas” de la mamá que tienen y que si les quedan feas es como si tuvieran una “mala madre”. Seguir leyendo